Crónicas del goce de la naturaleza desde Morella y hasta donde haga falta.

Roters Way

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Se va acabando el año y siento que le debo dos entradas a este blog. ¿Es curioso no? Al fin y al cabo escribo esto porque quiero, sin ninguna obligación. Quizá esta sensación venga de que el blog ha venido tomando desordenada forma de bestiario, en el que describo los más curiosos especímenes con los que, debido a mis “obligaciones”, (benditas sean), acabo por compartir ruta mtb. Y me faltan dos, desde hace ya semanas.

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Cronológicamente la primera, (de agosto ya), es la de “Els Roters”. Me gustó el nombre cuando, a través de mi colega Alberto, me llegó su intención de visitarnos, junto con algunos bikers “liberados”, buenos y sensatos tipos con los que ya habíamos compartido alguna ruta. De entre nuestros anónimos antepasados “els roters” se cuentan entre los que más decididamente contribuyeron a dibujar el particular paisaje de Els Ports. Leí que estos señores trabajaban rompiendo el suelo rocoso para hurtarle bancales a las pendientes improductivas, lo hacían por medio de ordenar en forma de paredes aterrazadas la abundante producción de piedra que obtenían. Un trabajo duro que cambiaban al dueño del suelo por la explotación de los nuevos bancales durante unos años, o sea por más trabajo duro.

Para estas visitas, con Alberto, tratamos de preparar propuestas de mtb adecuadas al carácter de los visitantes, así me hizo saber que “els roters” eran unos tipos duros, amantes de las largas jornadas de mtb, de los buenos parajes,  a los que no les importaba tanto la velocidad cómo el interés de la ruta, y que lejos de poner algún tipo de pega al porteo de la bici al hombro, es para ellos casi un atributo obligatorio de una verdadera ruta “rotera”. Todas estas  premisas encajaban también en concepto expuesto de “els roters”.

Aunque resultó que lo de “roters” venía de otra cosa, de una acepción también valenciana, pero más relacionada con aspectos somáticos. Casualidades de la vida, me di cuenta de que una de las particularidades de este grupo iba precisamente por ahí: por el uso de las palabras en significados alternativos; me percaté de ello al ver las curiosas acepciones que tomaban palabras como bugui y cochera, significados también anatómicos, que pude captar al escucharles encomiar los beneficios de afeitar la cochera a la hora de facilitar el aparcamiento del bugi.

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Resulta también que, no sé porque, la dureza de un trabajo como el de los antiguos roters hace pensar en gente áspera y seria, presunción que podría hacerse extensiva a la gente que busca un mtb duro y esforzado. Y bien pensado no tiene porque ser así: se puede hacer un trabajo duro, con seriedad y aún así aderezarlo con cachondeo. Esa es otra de las características de estos roters: mucho cachondeo. Otra la pasión por el medio, por lo que lo forma, por lo que contiene, y mucho gusto en recorrerlo a lomos de la bici, o si hace falta con la bici a lomos. Una ruta rotera es pues por fuerza una experiencia rica, y sobre todo intensa, sin minutos de la basura. En fin, encontramos a una gente que comparten con nosotros la forma de entender la bici, espero volver a cruzarme con ellos. Entre tanto procuro no perderme ninguna entrada de su blog.

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4 comentarios

  1. Vicent

    Me parece que nadie como tú ha sido capaz de describir tan bien el sentimiento rotero.
    Mucha ilusión me hacía subir a Morella, por sus sendas, paisaje y su gente, y de verdad digo que a pesar de lo poco que estuvimos, nos caló muy hondo por las tres variables que comentaba.

    Qué bueno Pablo, te lo he dicho ya muchas veces… pero es que es así, blogs como éste siguen dando el significado que para mi tiene la bici de monte.

    Los roteros somos una tribu atípica, todos nos lo dicen. Y no lo digo dándomelas de interesante, ni mucho menos, pero para lo cierto es que tengo un gran sentido de pertenencia hacia mis congéneres.

    La endogamia no nos respetó, por eso quizá nos falte ese hervor, que tan bien describes.

    Un abrazo. Te esperamos aquí, en Territorio Rotero, donde verás que sí, que somos primos hermanos de aquellos que picaban vuestras piedras.

    Me ha encantado el relato. Todo un honor.

    diciembre 28, 2014 en 10:55 pm

    • Muchas gracias Vicent, para nosotros también fue un fin de semana de los que convierten en adictiva la bici de monte. A las puertas del nuevo año pongo en la lista, en la parte de arriba, la visita al Territorio Rotero. Un abrazo.

      diciembre 29, 2014 en 8:36 am

      • Que així siga!! 😉

        diciembre 29, 2014 en 7:22 pm

  2. Pingback: La Vieja Tronca no Existe | Morella Natural

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