Crónicas del goce de la naturaleza desde Morella y hasta donde haga falta.

Ernesto goes to Wichita

Este blog ya lleva en barbecho demasiado tiempo, no me han faltado motivos para añadirle entradas, habrá sido tiempo, ganas o cualquiera de las excusas que solemos ponernos. La salida del sábado fue excepcional en muchos sentidos, y un estímulo para regresar al blog.

La excusa ya era particular: la despedida de Ernesto, que se va unos años a Detroit, lugar particularmente llano, en el que las bicis de montaña de montaña tienen solo el nombre. Así que nos preparó un programa entre la Puebla de Arenoso y Montanejos para irse con buen sabor de boca.

Y le salió redondo: una larga jornada de BTT inmersa en parajes de calidad, con tramos muy divertidos, muy técnicos también y con gente con la predisposición óptima para disfrutar el BTT sin agobios, viviéndolo todo con la intensidad que corresponde.

El enfoque fue muy bajador, las subidas importaban poco, daba igual el firme, daba igual todo, cada subida fue, simplemente lo que hay entre dos bajadas, punto. Lo que si importaba eran los balcones sobre este paisaje espeso de bosque quebrado y torcido. Así que empezamos asomándonos al “Viso”, a lo que queda de los nidos de ametralladora que se montaron sobre la Puebla de Arenoso. ¡Vaya panorama!, como volar.

Después el primer descenso, un divertido sendero que nos llevó a Los Calpes y un poco más abajo. Y sin transiciones: a subir, una empinada pista nos lleva al inicio del mejor sendero de la ruta, de uno de los tramos de BTT más memorables que he disfrutado nunca: el sendero colgado sobre el “Barranc de Maimona”. Era la segunda vez que lo visitaba, y me frustra lo poco que dicen las fotos que tomo aquí. La cuestión es que el sendero discurre por encima del lecho sinuoso de este barranco, del que nos separa apenas un paso en horizontal y más de 200 metros de roca vertical, por encima aún quedan otros tantos hasta las cimas, así que rodamos con los ojos como platos colgados entre paredones que serpentean como un cordón desatado. Al salir del cañón el sendero se precipita en un nada hasta Montanejos, en un tramo rocoso, con algunos escalones realmente complicados, realmente divertidos.

Tras reponer fuerzas en Montanejos mientras las endorfinas abandonaban nuestro flujo sanguíneo nos quedarían aún dos fuertes ascensos y dos trepidantes descensos. El primero desde lo que nuestros colegas llaman “El Mirador” por motivos más que evidentes, un descenso duro y difícil, sin contemplaciones. El segundo nos bajó junto al barranco del Lobo a Los Cantos, esta vez de forma más calmada, sin tensión. Y con unas cervecillas finalizamos la jornada.

En fin Ernesto, buen viaje, encuentra la fortuna, (cartones y cartones), y regresa pronto, aunque sea para poder volver a irte y organizarnos otro festival de estos.

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8 comentarios

  1. Alberto

    Jajajaja….. lo millor de tot la “orla”, ¡¡¡¡Ernesto for Major of Wichita!!!!

    marzo 6, 2012 en 11:06 am

    • De moment serà el Sherif, ja te el sobrero.

      marzo 6, 2012 en 11:14 am

  2. Sergio

    Quina enveja!!! ara que lo dels escalons no sé si ho envejo tant!!!!

    marzo 6, 2012 en 4:55 pm

    • Per a tu no hagueren segut mes que escaletes.

      marzo 6, 2012 en 7:05 pm

  3. Carlos

    Good luck in Detroit!

    carlos

    marzo 6, 2012 en 5:14 pm

  4. vicent

    Eh Pablito, ens tenies abandonats al tues blog seguidors. Bon post si senyor.

    marzo 10, 2012 en 12:45 pm

    • Moltes gracies, m’alegro de que t’agrade.

      marzo 11, 2012 en 9:26 am

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