Crónicas del goce de la naturaleza desde Morella y hasta donde haga falta.

La Serra d’Irta, BTT en el Mar

 

Morella, la comarca de Els Ports, proponen muchas rutas BTT y muy variadas, la constante son los duros desniveles, lo demás es diverso: el suelo que pisas, su forma y sus exigencias técnicas, y los lugares en que encuentran cambian realmente entre extremos. Yo le doy mucha importancia a lo uno y a lo otro: sacrificaría sin dudarlo una ruta divertida por meterme en un lugar especial, y también haría gustoso todo lo contrario. Lo que no hay en Morella es mar.

La “Serra d’Irta” es una sierra pequeña pero fiera, con mucho carácter para el BTT. Ofrece un poquito de todo, no en cantidad pero si en variedad: tiene tramos rodadores y ascensos bruscos, duros e incluso largos, las pistas principales tienen buen firme, aunque las hay más sueltas y rotas, y hay también sendas exigentes por el suelo, por el desnivel o por ambos. Lo dicho: no mucho pero de todo. Los paisajes son más que otra cosa ásperos, de espeso monte bajo, pero tiene rincones de bosque, y algún punto de agua que le da a su alrededor una frondosidad y frescor sorprendentes. Y, sobre todo, está al lado del mar.

Lo que más me atrae de hacer BTT en la “Serra d’Irta” es el mar. Lo demás está muy bien, y agradezco a mis amigos que me lo hayan dado a conocer, pero bosques y barrancos los tengo a las puertas de casa cada día, rodar en BTT con el aire del mar de lado, su olor, su rubor y esa humedad pegajosa en la cara y los brazos, ver y sentir constantemente el mar me hacen olvidar el calor y el polvo, todo se me hace azul.

De entre las rutas de la “Serra d’Irta” cada año repito y no me canso la de ir por la pista junto al mar desde Peñíscola a Alcocebre. Esta pista es un rosario de coches en fin de semana playero, pero no entre semana y a según que horas. Luego le añado el ascenso hasta la Torre de Ebrí, una paliza que te lleva desde la misma playa de Alcocebre hasta una antigua torre de vigilancia a 500 m. de altitud, subiendo los primeros 300 por asfalto, ¡con varias rampas de más del 20%!, y los últimos 200 por una pista crestera que por dos momentos es tan ancha como la propia sierra y ofrece, simultáneamente, vistas al mar y a los fértiles campos junto a Alcalà de Xivert y Santa Magdalena de Pulpis. A la torre se puede subir por unas escalas metálicas clavadas en el interior de la pared, y desde arriba las vistas mejoran mucho, (abstenerse quienes padezcan de vértigo y quitaros la mochila abajo que se engancha en la salida) .

Hay alguna posibilidad de bajar por senderos, pero como suelo ir solo prefiero bajar por la pista y la carretera. Ya de nuevo en Alcocebre, para regresar prefiero salir por el Faro y una serie de senderos que evitan el tramo de ancha pista próximo a Alcocebre, y que a medida que avanza el día resulta especialmente molesto por que los coches te mantienen dentro de una nube de polvo. La senda suele ser muy frecuentada por peatones, por lo que hay que ir a un ritmillo pausado. Sale en un horroroso hotel que rompe el desierto, y ya regreso por donde he venido, hay alguna alternativa por el interior, pero no quiero separarme del mar

Luego, cuando se acaba la pista de tierra subo a la ermita de San Antonio, a 320 metros de altitud. La ascensión es calurosa y dura, aunque este año he encontrado hormigonadas las peores rampas, al llegar arriba las vistas son un regalo. Para bajar no me resisto a la tentación de emplear unas divertidas escaleras en el primer tramo y un sendero después, que acortan y sazonan la bajada. Lo demás ya es regresar sosegadamente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s