Crónicas del goce de la naturaleza desde Morella y hasta donde haga falta.

Archivo para junio, 2011

Lo que queda de Torremocha

Conozco a la última persona que nació en Torremocha, eso me contaron, y
también que sus padres fueron los últimos que habitaron aquello. Viendo lo que
queda del pueblo nadie lo diría, pero no hace tanto Torremocha aún era un
pueblo. Hoy no, hoy es un nombre en el mapa y un montón de ruinas que, en
silencio, devora la maleza.

Si alguien me pide que le diga quién soy, antes de la cuarta frase habré
dicho que soy de Morella. La mayoría lo haríamos, ¿no?, ese “de donde” es una
parte importante de nosotros, y da lo mismo en ese aspecto si uno es de
Torremocha o de Nueva York. Bueno no da igual, porque si eres de Torremocha,
tu pueblo ya no existe.

La ruta de BTT del sábado nos llevó por esos desiertos del bajo Aragón
tan cercanos, después vengo dándole vueltas a la cabeza: ¿Cuántos pueblos que conozco
voy a ver así?, alguno de mis conocidos, de mis amigos, ¿será el último de su
pueblo?. Hoy incluso es caro tener una casa en el pueblo, no es tan normal que se
abandone un pueblo hasta la ruina. Pero eso no quita para que cada vez seamos
menos gente en los pueblos, para que algunos de los que viven en pueblos de Els
Ports les alcance la melancolía presintiendo que será de sus pueblos.

Un pueblo desierto es cómo un pueblo en ruinas sin las ruinas ni la
maleza, en todo lo demás es lo mismo. Queda el pueblo en sí, un sitio, un nombre
en el mapa y unas casas. Pero cuando ya no está la gente, cuando todos los recuerdos
son lejanos y borrosos, por bonito que sea un pueblo es como un ojo de cristal,
hermoso y limpio, aunque sin vida.

 


Montes con y sin carretera

Para bien y para mal una carretera lo cambia todo, los mismos barrancos partidos por las mismas peñas entre los mismos bosques, son con una carretera en medio, algo radicalmente diferente. Para bien porque permite a la gente “ganarse la vida”, vivir en su tierra, para mal en cuanto a que la esencia del entorno deja de ser lo que era. No sé si decir que desmerece, pero con una carretera en medio, un sitio ya es otra cosa.

Este lunes, con Jorge Membrado, nos dimos un homenaje de BTT en el macizo de Els Ports. Entramos en el barranco de El Sargar, de ahí pasamos al de la Escresola y de este al de Enferril. De ahí pasando por las rocas del Masmut, y Peñarroya, tras descansar en la ermita de la Virgen de la Fuente, alcanzamos el pantano de Pena para, desde allí ascender casi a la cima del Tossal dels tres Reis. Luego Fredes y desde allí a Corachar, Sant Cristòfol y fin de fiesta en Herbés. El GPS dice que 2.100 metros de ascenso acumulado en unos 84 km, algunos tramos andando, entre Fredes y Corachar por carretera.
Fue una muestra de lo que nos da este macizo en la esquina entre Aragón, Cataluña y Valencia, una sucesión de valles y collados entre afiladas crestas y espesos bosques, todos hermosos  variados e intensamente naturales, unos con carretera y otros no. De todo tiene que haber, pero como lo cambia todo un carretera, (aunque no le quepan más baches).



Destruyen las señales de las rutas BTT de Portell.

 

El viernes por la tarde, a pesar de que amenazaba tormenta, me acerqué con Carlos hasta las rutas del PI del Centre BTT de Portell con el propósito, de hacer algunas fotos y montar en bici. Las amenazas se cumplieron, nos mojamos como ratas y las fotos salieron casi todas desenfocadas, ¿sería por la lluvia?.
No fueron estas las únicas notas desagradables de la salida: Alguien se ha dedicado a destruir una parte importante de la señalización de las rutas 20 y 21. Es la segunda vez que esto sucede, ya fueron reparadas una importante cantidad de señales hace poco más de un mes, pero de nuevo han sido destruidas. Los ayuntamientos de Castellfort y Portell de Morella van a presentar una denuncia ante la Guardia Civil, esperemos que surta efecto.


Un “Piño Fijo” en el gobierno

Acabo de tomar un café y en el periódico venía la composición del
gobierno municipal de Morella.

Buenas noticias, uno de nuestros amigos de Piño Fio, Amadeo
Bordás, muy apreciado porque es un buen tipo y porque su habilidad cómo
mecánico a todos nos ha sacado de alguna gorda, será ni más ni menos que Concejal
de Deportes.

Enhorabuena y ánimo Amadeo, y espero que tus responsabilidades
para fomentar el deporte no te impidan practicarlo con los amigos.

Un abrazo.

 


Más fotos de la Kedada de Ainsa

Voy a probar a ver cuantas fotos aguanta esto del blog, subiré un montón de las de Ainsa y a ver si peta.


Cicloturismo intenso

Nunca he abjurado del cicloturismo, diría que, más que otra
cosa soy ciclista de montaña, si bien sin exclusiones. Este fin de semana tenía
un compromiso de esos que no son carga en Tudela, de forma que pensé en el cicloturismo,
en venir desde Morella en Bici, mi familia vendría en coche.

Así que me fui a donde tengo mi colección de bicicletas y
elegí entre los fondos, (que albergan dos ejemplares), la que creo más adecuada
para el cicloturismo. La bici de carretera.

Se trata de una forma de cicloturismo intenso, extremo, pues
salen un total de 262 km. De recorrido. No daba para entretenerse mucho en una
sola jornada. Habrá quien piense que no es adecuando llamar a algo así
cicloturismo, y quizá tengan razón. Yo no sabría como llamarle, y lo que me
parece realmente inadecuado es llamar BTT al cicloturismo, confusión de
términos bastante extendida.

Bueno el caso es que salí de Morella algo después de las 7
de la mañana con 9º de temperatura, esto es frío. Más de dos horas estuvo el
termómetro ahí enganchado, para más tarde llegar a los 30º. Fui todo el rato
huyendo de una borrasca que entraba del Mediterraneo y tratando de llegar a
Tudela antes que otra, que no se de donde venía pero que soltó una buena
cantidad de agua. Por suerte llegué antes que el chaparrón.

La parte de turismo del asunto, aparte del disfrute del
paisaje desconocido para mí, consistió en una paradita en Fuendetodos. Di una
vueltecilla por el pueblo, que, a diferencia de la mayoría de sus pueblos
vecinos, da fe del esfuerzo de sus habitantes por vivir en un lugar bonito.
Está muy aseado, con la mayoría de las fachadas en piedra, linpio y coqueto.

Quizá podría haber visitado la casa natal de Goya, o tal vez
el museo de grabados. Lo dejo para otra ocasión, simplemente no tenía tiempo. Y
me dolió, pero hice lo que quizá hubiera hecho en mi lugar el genio universal
que da renombre al pueblo, con más de 100 km. de bici en las costillas y otros
tantos por venir me senté en un bar y me comí un fabuloso bocadillo de tortilla
de patatas y un par de cervezas. Aquí una foto da fe.

Hice una foto más a la salida del pueblo. Y luego a correr.

Creo que esta salida me vendrá muy bien para preparar la
Transpyr, fueron más de 11 horas en total, las primeras 6 a un ritmo muy
sosegado, luego apretando un poco más. Al final me escapé de la lluvia, y tengo
por lo demás las posaderas como un mandril. Hasta otra.